Los silencios incómodos reclaman sillas
para que la espera les sea más llevadera.
Son muchas las situaciones de la
vida, en las que los silencios incómodos hacen su acto de presencia. Pero tras
muchos siglos de existencia humana, han decidido dar un golpe encima de la mesa
(aunque apenas se oyó este golpe) y reclaman sillas de cualquier tipo. Se
encuentran incómodos. Durante segundos, a veces minutos, e incluso horas. Esto
les produce un cansancio monumental. Todo el mundo se ha solidarizado con los
silencios incómodos y ven justa esta protesta. Todos tenemos derecho a una
silla digna. Pues que menos para los silencios. Algo va a cambiar en las
situaciones incomodas. Por fin los silencios estarán un poquito más a gusto.








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