El rector de la complutense prohíbe los
encierros porque las vaquillas defecan en los pasillos.
Ante las inminentes protestas del
servicio de limpieza de la UCM ,
el rector de la universidad ha decidido acabar con los encierros en las
facultades. Es algo que se viene haciendo en los últimos 30 años, y se ha
convertido ya en una tradición absoluta dentro del mundo universitario. Para el
que no lo sepa, los encierros consistían en introducir una docena de vaquillas
dentro de cualquier facultad, y obligarlas a desplazarse a gran velocidad por los
pasillos de los edificios. No solo se trata de una tradición “comenta un
estudiante”, se trata de una competición, en la que se pone en juego la
reputación de cada equipo, pues en estos encierros, se compite por equipos.
Quien más vaquillas consiga juntar en una misma clase se lleva el premio, en
forma de créditos y consumiciones gratis en la cafetería. Pero no todos estaban
contentos con estas prácticas…Debido a que estos encierros se efectuaban sin
avisar, pillaban a la mayoría de alumnos por sorpresa, que debían esconderse lo
antes posible. Y es que además, orinaban y defecaban allá donde podían, dejando
posteriormente un olor desagradable que impedía la concentración de los
alumnos. Así que por tanto, ahora solo se podrán realizar en los exteriores del
campus universitario, con los permisos requeridos aprobados por la Comunidad de Madrid, y
las medidas de seguridad impuestas por el ministerio de Defensa. Los alumnos ya
van más tranquilos a clase sabiendo que no habrá más encierros y que por lo
tanto, los pasillos ya no vuelven a tener dueño.







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