Cuan de retorcidas y marrulleras
pueden llegar a ser algunas criaturitas de Dios. Esta noticia nos llega desde
Barcelona.
Mateo, consiguió vencer su timidez y
le pidió una cita a Silvia. El pobre Mateo no destaca por ser un bellezón.
Silvia, que en un primer momento le
dijo que sí. Sus amigas se reían de ella, y entre eso, y que a la chiquilla
tampoco es que le hiciera mucha gracia, le dijo que podían quedar aquella noche
a las 2:30. Mala gente, lo hizo adrede sabiendo que esa noche tocaba adelantar
una hora el reloj. Se iba a producir un vacio tempo-existencial y el pobre
Mateo sin saberlo. Tan guapete que iba, ahí esperando y que no aparecía nadie.
Puede que a nosotros esa hora que
nunca llego a existir, se nos pasara en un suspiro, pero a Mateo… ¡Ay Mateo!








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